• Mireya Pérez

Como si hubiera recibido una bendición del cielo, el núcleo original de la UNAM se convirtió recientemente en patrimonio de la UNESCO. Se trata del primer circuito de lo que se conoce como Ciudad Universitaria, levantado entre 1949 y 1952 en el sur de la Ciudad de México, con más de 50 edificios, sobre un área de 176.5 hectáreas, el 25% de las 730 totales de todo el Campus.

El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO -21 países elegidos por los Estados Parte que integran el Comité de Patrimonio Mundial- en su reunión del 23 de junio al 2 de julio coincidió en que Ciudad Universitaria merecía ser inscrita en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, en la categoría de Bien Cultural.

Al inscribirla como Patrimonio Mundial, la UNESCO subrayó que el Campus de la UNAM, desarrollado entre 1949 y 1952 por un equipo de más de 60 arquitectos, ingenieros y artistas, “es un ejemplo único del modernismo del siglo XX que integra urbanismo, arquitectura, ingeniería, paisajismo y arte”, y definió a ese espacio como uno de los mayores iconos de la modernidad en América Latina.

En su página electrónica, la UNESCO destacó una razón más que llevó al Comité a tomar la decisión de incluir al Campus Central de la UNAM en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad: “...es uno de los pocos proyectos del mundo en el que los principios defendidos por los movimientos arquitectónicos y urbanísticos modernos se aplicaron perfectamente con el objetivo, en última instancia, de ofrecer al hombre una mejor calidad de vida”.

 

El coordinador de Proyectos Especiales de la UNAM, Felipe Leal, responsable de realizar el expediente de CU que se aprobó en Christchurch, Nueva Zelanda, Indicó que de las 45 postulaciones que tenía el Comité de Patrimonio, sólo pasaron 23. “En la sesión se destacó que CU era un símbolo, un icono de la cultura universal del siglo XX, de un México que le apostó a una educación para todas las clases sociales, de forma laica y gratuita”.

Se le dio este reconocimiento porque la UNESCO consideró que es una obra de valor universal de gran autenticidad, es decir, no hay ningún otro bien en el mundo que se le parezca. Con esta designación, Ciudad Universitaria es ya la número 27 de la lista de México, el país de América Latina que cuenta con mayor número de sitios Patrimonio de la humanidad.

CU es ya patrimonio como lo son las zonas arqueológicas de Teotihuacan, Chichén Itzá, Uxmal; los centros históricos de la Ciudad de México, Oaxaca, Puebla y Campeche, además del Hospicio Cabañas, las pinturas rupestres en la Sierra de San Francisco, el santuario de ballenas de El Vizcaíno, el paisaje agavero de Tequila y la Casa Estudio Luis Barragán.

¿...También Las Islas?

La respuesta emitida por las autoridades de la UNAM no se hizo esperar: “Con este título, la Ciudad Universitaria de México forma parte del selecto grupo de las universidades del mundo que son consideradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, junto con la de Alcalá de Henares, en España, y la Universidad Central de Venezuela, en Caracas”.

 

 

 

Luego de casi cinco años de gestiones realizadas por la UNAM, el rector, Juan Ramón de la Fuente admitió que el proceso fue “muy riguroso”, e informó que el comité estuvo formado por 21 expertos de igual número de países, quienes se van rotando, por lo que los miembros del comité que recibieron la propuesta para considerar a la CU no son los mismos que votaron por admitirla unánimemente.

Según el rector las evaluaciones incluyen visitas al sitio, una documentación exhaustiva, y además se requiere atender las observaciones señaladas por el comité. Dicha declaratoria únicamente incluye el proyecto original, es decir, los espacios localizados dentro del primer circuito inaugurado el 20 de noviembre de 1952. Esta zona se localiza al sur de la Ciudad de México, contempla 52 edificios en 176 hectáreas, superficie que representa sólo el 25 por ciento del total del campus universitario, cuya extensión total es de 730 hectáreas.

 

 

 

El final feliz tuvo lugar durante los trabajos del organismo en Nueva Zelanda, donde la UNESCO inscribió otros cinco nuevos sitios: el puente del gran visir Mehmed Sokolovic de Visegrado, en Bosnia-Herzegovina; el Canal Rideau, en Canadá; el centro histórico de Burdeos, en Francia; la ciudad vieja de Moscú y los viñedos de Lavaux, en los Alpes suizos. Por otro lado, se cambió el nombre de “Campo de concentración de Auschwitz” por el de “Auschwitz-Birkenau”, con el subtítulo de “Campo alemán nazi de concentración y exterminio (1940-1945)”

La joya del Pedregal

La Ciudad Universitaria fue declarada en julio del 2005 Monumento Artístico de México. Como todos saben, se ubica sobre un grueso manto de lava petrificada proveniente de la erupción del volcán Xitle en el año 70 A.C., en una zona conocida como el Pedregal.

 

 

El INAH, por su parte, mencionó que el conjunto de edificaciones que integran la sede principal de la UNAM fue diseñado por un grupo de 70 arquitectos donde la conjunción armónica del paisaje volcánico, las instalaciones funcionales y la expresión de arte moderno, son algunas de las características que hacen de Ciudad Universitaria un ejemplo urbano y arquitectónico de la modernidad.

De acuerdo con la Ley sobre la Fundación y Construcción de la CU, impulsada por el ex presidente Manuel Ávila Camacho, el proyecto original se delimita en la zona poniente por el Estadio Olímpico Universitario; al sur por los frontones y la zona deportiva; al oriente, por la Facultad de Medicina, y al norte, por los edificios de las Facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Economía y Odontología.

El rector anunció que ya se están organizando una serie de festejos por el nombramiento de CU; y planteó que montarán exposiciones fotográficas para recordar la génesis y el desarrollo de construcción del campus y también que prepararán ediciones en diferentes medios.

De la Fuente recordó que la construcción del campus se debió a la iniciativa del arquitecto Carlos Razo, quien invitó a un buen número de profesores y estudiantes de las facultades de Arquitectura e

 

Ingeniería para levantar esta ciudad ideal con amplios espacio y jardines rodeando los distintos edificios.

El arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, quien participó en la edificación de la Facultad de Medicina, al lado del maestro Roberto Álvarez y Ramón Torres, declaró que la denominación de CU “es una gran satisfacción para todas las disciplinas de la arquitectura; es, asimismo, una distinción al esfuerzo de tres generaciones que coincidieron en la realización de Ciudad Universitaria.



Por su parte, el rector indicó que lo importante de CU no sólo lo tiene por lo que representa desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico; “por su mezcla de modernidad con raíces prehispánicas, sino también por ser un espacio mundial para el debate y la expresión del humanismo, el arte y la ciencia”, y subrayó, asimismo, que la construcción de Ciudad Universitaria es un ejemplo de lo que sucede “cuando México se decide a pensar en grande”

 

 


¿A prueba de vándalos?

Al nombrar Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO al Campus Central de la Universidad Nacional Autónoma de México, el mundo coloca una inmensa lupa sobre este espacio que ha sido en la historia reciente de México cuna de toda clase de movimientos culturales, políticos y sociales. Para no ir tan lejos, hace ocho años el Mosch y un grupo de fervorosos anarquistas tomó a CU por asalto y la llevó a los excesos del vandalismo.

“El epicentro de todos los cambios”, como la llaman muchos intelectuales, ha sido

 


también el espacio de alumnos ilustres como el prestigioso arquitecto Teodoro González de León, quien participó como alumno en el trazo de la Ciudad Universitaria.

Ese ámbito académico produjo tres premios Nóbel: Alfonso García Robles, Nóbel de la Paz en 1982; Octavio Paz, Nobel de Literatura en 1990; y Mario Molina, Nóbel de Química en 1995. Para orgullo de los universitarios, el nombre de la Universidad brilla con letras de oro en el recinto de la Cámara de Diputados; en términos de excelencia académica la UNAM se encuentra situada,

 

 


de acuerdo con distintos enlistados mundiales, como una de las 100 universidades con mayor capacidad y calidad de producción científica y académica del planeta.
Estos espacios emblemáticos se deben preservar del vandalismo:

El Estadio Olímpico, obra del arquitecto coordinador Augusto Pérez Palacios, con una escultopintura del muralista mexicano Diego Rivera realizada en 1953; la Rectoría, que corrió a cargo de los arquitectos Mario Pani y Enrique del Moral, y del artista David Alfaro Siqueiros, quien diseñó el

 


mural de la Torre de Rectoría, 1952-1956; la Biblioteca Central, ideada por los arquitectos Juan Martínez de Velasco y Juan O’Gorman, a quién se debe el mosaico monumental de 4,000 m2 del recinto, con recubrimientos pétreos, el edificio más representativo de CU; la Facultad de Medicina, erigida por los arquitectos Roberto Álvarez, Pedro Ramírez Vázquez y Ramón Torres, donde Francisco Eppens compuso en la fachada su célebre alegoría del mestizaje en la que lleva por título Los cuatro elementos; la Facultad de Odontología, con obras de Jesús Aguilar y Carlos Reygadas.

 

 
• julio 2007 • anteproyecto ® • © Derechos Reservados, anteproyecto ,revista mensual, es propiedad de Perspectivas Creativas, SA de CV, el contenido de los textos son responsabilidad exclusiva de los autores. Prohibida la reproducción total o parcial del material publicado sin el consentimiento por escrito de los editores. El material publicitario y su veracidad es responsabilidad del anunciante.